
¿Qué haces?
Deja que tu hijo se calme. Cuando se haya despejado, habla con él acerca de lo ocurrido y demuéstrale que estás preocupado. Procura ir más allá de su comportamiento inmediato, buscando la causa del problema: ¿por qué no dijo "no" a sus amigos? Procura ser firme y mantener tu posición con respecto al consumo de alcohol entre los menores de edad, pero no juzgues a sus amigos, ya que podría tratarse de una situación excepcional, y todos cometemos errores.
Si sermoneas o tratas con condescendencia a tu hijo, no lograrás transmitir tu mensaje, así que procura hablar con calma y razonando. Asegúrate de que tu hijo entienda que lo que hizo es arriesgado y cuáles son las razones por las que un adolescente no debe beber. Asegúrate, asimismo, de que tu hijo comprenda que tú estás ahí para ayudarle, que deseas escuchar sus puntos de vista y que si quieres saber con quién está y qué hace es por su bien, no para entrometerte.
Mostrarte autoritario y prohibir que tus hijos vean a sus amigos podría empeorar la situación. Si adoptas una posición muy inflexible, tu hijo podría rebelarse y seguir bebiendo, o mostrarse más reservado acerca de sus actividades en el futuro. En lugar de eso, procura comentar la situación con él y encontrar una solución práctica que os convenga a los dos.
anterior Para familias con hijos entre catorce y dieciséis años






