
¿Cómo reaccionas?
Lo más importarte es conservar la calma, para evitar una reacción exagerada que pueda poner en peligro tu relación con tu hija. Quizá te hayas equivocado con la cantidad de alcohol que quedaba en las botellas. Elige un momento adecuado para hablar con tu hija, pero no la acuses: pregunta directamente. No te olvides de explicar que estas preocupado por su bienestar, y que no te enfadarás si te dice la verdad.
Si tu hija admite haber consumido el alcohol, debes averiguar por qué está bebiendo en secreto de esa forma. Pero procura no precipitarte a sacar conclusiones, porque lo ocurrido no significa que vaya a convertirse en una alcohólica. En lugar de eso, piensa en los motivos de su comportamiento: ¿Quiere saber qué es el alcohol? ¿Está poniendo a prueba los límites? ¿Quiere desquitarse por algo? Podrías intentar conversar con ella sobre las razones por las cuáles no debe comportarse así y por las que no debe beber alcohol, haciendo preguntas para cerciorarte de que comprenda lo que intentas transmitirle. Sé firme, pero bondadoso, y deja bien claro qué ocurrirá si esto vuelve a suceder.






