
¿Qué haces?
La petición de tu hija constituye una buena oportunidad para charlar sobre el tema del alcohol y sobre las leyes y los peligros asociados con su consumo entre los menores de edad. Tú y tu pareja debéis poneros de acuerdo sobre cómo abordar la situación. Jugar a "padre bueno" y "padre malo" no resuelve nada. Comenta la situación con tu pareja y cerciórate de estar informado sobre la realidad del alcohol y de sus efectos y consecuencias sobre los jóvenes. Cuando encontréis un término medio con el que ambos estéis de acuerdo, respetadlo. Se trata de una decisión que la pareja debe tomar junta, pero recordad: no existe el consumo responsable cuando hablamos de menores.
Es muy poco probable que dejar que tu hija tome un sorbo de alcohol en una ocasión puntual sea perjudicial para ella; sin embargo, lo que sí puede ser perjudicial es que no se definan límites claros y precisos para su comportamiento. Tu hija necesita saber a qué atenerse. Decide qué consideras aceptable a su edad y qué no, y comunícaselo. Pero ten en cuenta lo que la ciencia dice: un menor no debe consumir alcohol.






