Elegir el momento apropiado para abordar el tema del alcohol, y saber qué decir cuando lo hagas, puede resultar difícil. La mayor parte de los niños son conscientes de la existencia del alcohol desde una edad muy temprana. Lo ideal es hablar con ellos antes de que empiecen a experimentar con su consumo.
A continuación ofrecemos algunas sugerencias para ayudar a las familias a abordar el tema del alcohol con un niño de entre once y dieciséis años.
Lo que tú dices y lo que tú haces tiene una gran influencia sobre tu hijo, por eso estás en una posición excelente para asegurarte de que cuente con la información necesaria para tomar decisiones apropiadas en el futuro.
Aunque el alcohol es un tema que en ocasiones se trata en el colegio (la página Web de LASCARASDELALCOHOL incluye una sección para los docentes), también es muy importante que tú apoyes a tu hijo y trates de estas cuestiones en el hogar.
Procura evitar una imposición forzada del tema. Es mejor esperar hasta que surja naturalmente. Puedes aprovechar, por ejemplo, un artículo del periódico, o algo que aparezca en televisión; o puedes esperar a que tu hijo te haga preguntas.
Hazlo de la forma que os haga sentiros más cómodos tanto a ti como a tu familia. Lo ideal sería que hablarais del tema antes de que tu hijo comience a experimentar con el alcohol o se enfrente a la presión de sus compañeros para consumir.
En lo que se refiere al alcohol, incluso los niños pequeños son conscientes de qué comportamientos son aceptables o no entre los adultos, de modo que es posible comenzar a educarlos a edades muy tempranas.
Es preciso intentar mantener el equilibrio entre advertirles de los peligros (que son especialmente graves para los jóvenes) e informarles sobre la legislación vigente, y recordarles que, cuando sean adultos, podrán disfrutar del consumo moderado de alcohol en sociedad, si así lo desean. Lo importante es centrarse en los hechos, e impartir a tu hijo los conocimientos y las capacidades necesarias para evitar los peligros asociados con el consumo de alcohol.
Puedes explicarle los efectos que el alcohol tiene sobre el cuerpo y sobre la mente, y cómo incluso el consumo de pequeñas cantidades puede afectar a su capacidad de razonamiento y a su capacidad para tomar decisiones inteligentes. También puedes recomendarles que visiten la sección de LASCARASDELALCOHOL dedicada a los jóvenes, donde encontrarán información, pruebas y "desafíos".
Lo cierto es que ninguna cantidad de alcohol es segura para los menores, y por eso su consumo es ilegal. Sin embargo, algunas familias permiten a sus hijos que prueben un poco de alcohol en su compañía en determinadas ocasiones; es muy poco probable que esto resulte perjudicial, pero otras familias prefieren no hacerlo. La decisión de permitir o no a tu hijo que consuma alcohol en casa, y en qué cantidades, es solo tuya. Pero recuerda que cualquier consumo de alcohol para un menor de edad puede ser perjudicial y afectarles negativamente.
Sea cual sea tu decisión, cíñete a ella y cerciórate de que tu hijo comprenda por qué beber alcohol puede ser peligroso para los jóvenes. También debe saber que no puede comprar alcohol ni consumirlo si es menor de dieciocho años. Los niños deben comprender que el hecho de que los adultos consuman alcohol en casa no significa que ellos puedan hacer lo mismo.
Entre los once y los dieciséis años, los niños empiezan a pasar cada vez más tiempo fuera de casa. Es natural que las familias se preocupen de qué compañías frecuentan sus hijos, y de si son o no una buena influencia. Pero no te imagines lo peor: procura interesarte, acoge a sus amigos en tu casa y acepta que tu hijo necesita contar con cierto grado de libertad.
Si todo va bien, no te olvides de elogiarlo por ser tan responsable. Es fácil reaccionar de forma exagerada si algo no va bien, pero procura comprender qué ha ocurrido exactamente y hablar con calma con tu hijo sobre la situación. Cerciórate de que conozca las reglas, qué es aceptable y qué no lo es, y qué puede hacer si sus compañeros le presionan.
Procura ser abierto y sincero al tratar de los problemas que el consumo de alcohol ha ocasionado en tu familia, y al explicar la diferencia entre el consumo moderado y el consumo abusivo. Deja bien claro que el consumo abusivo y el mero consumo en determinadas circunstancias (por menores, al volante, etc.) no es aceptable por los riesgos que comporta.
Explícale también por qué la ley prohíbe beber a los menores de edad. Cuando el niño es algo mayor, puedes llegar a un acuerdo con él sobre cuándo y dónde podrá empezar a beber, si es apropiado. Existen pruebas que sugieren que los hijos de aquellas personas que abusan del alcohol tienen más probabilidades de tener problemas de este tipo en el futuro. Tú eres un modelo de comportamiento para tu hijo, por eso estás en una posición idónea para demostrar que es posible beber de forma responsable y con moderación cuando se tiene la edad suficiente para hacerlo. Antes de esa edad, lo más recomendable es no beber nada en absoluto.
Si tu hijo no ha alcanzado aún la edad legal para comprar alcohol,
tiene que entender que está infringiendo la ley si compra alcohol
o si pide a un adulto que se lo compre. Debes explicarle por qué beber alcohol
a su edad es peligroso, e intentar disuadirle de que lo haga hasta que
sea mayor. Si no es menor de edad, puedes darle consejos para que reduzca
al mínimo los riesgos:
- Recuérdale que puede decidir no beber y que muchos jóvenes y algunos de sus ídolos así lo han decidido también.
- Que beba despacio y que nunca se tome una copa "de un trago"
- Que alterne las bebidas alcohólicas con refrescos o agua, o que simplemente opte por no beber
- Que salga con amigos responsables y en quienes tenga confianza, y que no ceda a la presión de sus compañeros y amigos para beber
- Que te diga dónde va a estar y cómo va a volver a casa (transporte público, con un conductor alternativo, otro padre que vaya a recogerles, etc.)
- Que te llame si pasa algo
Puedes ayudar a tu hijo hablando con él sobre lo que te preocupa, y escuchando lo que te diga. De esta forma podréis encontrar soluciones realistas para los dos. La presión ejercida por compañeros y amigos puede tener una enorme influencia, a la cual los adolescente son especialmente susceptibles cuando empiezan a salir más y a autoafirmarse. Los grupos cuentan con líderes y seguidores, y todos ellos deben respetar las "reglas". Si las "reglas" del grupo son inaceptables o constituyen una verdadera amenaza para tu hijo, tendrás que intervenir.
Tú eres quien manda, pero intenta ser razonable. Es decir: define tus expectativas y establece normas claras y realistas. Además, tu hijo debe ser consciente de que existen riesgos en el consumo de alcohol por parte de menores, aparte de leyes que prohíben comprar y consumir alcohol a ciertas edades. Si tu hijo posee todos los datos sobre el consumo de alcohol que necesita y cuenta con la capacidad necesaria para tomar sus propias decisiones, podrá adoptar posiciones inteligentes cuando tú no estés presente.
Por ejemplo, puede resultar útil para ellos saber que, digan lo que digan los compañeros de tu hijo, el 70% de los chicos y chicas de 12 a 17 años nunca beben alcohol cuando salen los fines de semana*.
*Fuente: Fundación Alcohol y Sociedad, Estudio Adolescentes y Alcohol: España 2006
A esta edad, es bastante normal que se produzcan cambios en el comportamiento de los jóvenes, que no tienen por que estar necesariamente relacionados con el consumo de alcohol. Tanto la pubertad, como los deberes, las amistades y otras presiones afectan a tu hijo, quien, de cuando en cuando, se mostrará temperamental o deprimido. Sin embargo, hay algunos signos que sí podrían apuntar a un problema con la bebida:
- Cambios de humor inexplicables
- Largos períodos encerrado y solo
- Pérdida de interés en sus aficiones y sus amistades habituales
- Pérdida de apetito
- Repentina pérdida de interés en su aspecto
- Mala higiene corporal, olor de alcohol
- Faltas a clase o al trabajo
- Apariencia deprimida, inquieta o fatigada durante un largo período de tiempo
- Siempre sin dinero
- Huidas
Si realmente existe un problema, procura encontrar y tratar la causa, no sólo los síntomas. ¿Se trata de una válvula de escape, de ceder a la presión de compañeros o amigos, o de falta de orientación? Las posibilidades son infinitas, y no tienen por qué estar necesariamente relacionadas con el alcohol. No dudes en buscar ayuda si sientes que has perdido el control de la situación o si los problemas persisten pese a tu apoyo. En la sección Para más información encontrarás direcciones de organizaciones que pueden ofrecerte su apoyo. Algunos problemas, sin embargo, requieren la intervención de un especialista, sin la cual su resolución podría resultar imposible incluso para las familias más devotas y más capaces.






