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Hablar sobre el alcohol

Algunos "trucos"

A nadie le enseñan a ser padre o madre. Además, tampoco hay una fórmula infalible para criar a nuestros hijos. Por eso, en ocasiones resulta difícil decidir cuál es la mejor forma de abordar las cosas, en especial cuestiones delicadas como el consumo de alcohol.

Es cierto que cada familia es distinta, y cada niño es un mundo, pero todos nos comunicamos (a nuestra manera). Esperamos que estas sugerencias te resulten útiles:


Avanza paso a paso

Encontrar el equilibrio entre proteger a tu hijo y darle libertad no es fácil. Uno no puede estar a su lado en todo momento, e incluso si pudiésemos, no les haría mucha gracia. Sin embargo, con comunicación y confianza, puedes ayudarle a que tome las decisiones adecuadas en situaciones difíciles, a que aprenda de sus errores, a que acuda a ti en busca de consejo cuando lo necesite, y a que sea siempre prudente.

Con unos pequeños cambios puede lograrse una enorme diferencia, pero no esperes tener éxito de la noche a la mañana. Ve paso a paso.

Nadie es perfecto

Tienes que aceptar que ni a ti ni a tus hijos os saldrán siempre bien las cosas. Lo que funciona en unas circunstancias determinadas podría no ser efectivo en otros casos. Hay que aceptar que cometer errores es inevitable (tanto para ti como para tu hijo), y que lo importante es aprender de ellos.

Conoce a tu hijo

Tienes que conocer a tu hijo, con sus particularidades individuales. ¿Sabes realmente qué le gusta y qué le disgusta, tanto de sí mismo como del mundo que le rodea?

¿Sabes qué cambiaría de su vida (¡o de ti!) si pudiese? Pregúntaselo, y escucha de verdad sus respuestas. Quizá descubras que no lo conoces tan bien como creías; en cualquier caso, él comprenderá que estás realmente interesado en sus opiniones.

Establece vínculo

Cuando un niño siente que forma parte de un grupo estable, tiene una mayor tendencia a respetar las normas acordadas. Haz que tu hijo perciba la existencia de esos vínculos; averigua qué le gusta, prepara una comida especial, salid y haced cosas en familia.

Establecer determinadas rutinas os permitirá pasar algún tiempo juntos; esto os proporcionará más oportunidades de hablar entre vosotros y contribuirá a que tu hijo sienta que puede contar contigo si tiene un problema.

Haz que se sientan respetado

Hacer que tu hijo sienta que lo respetas es un aspecto que con frecuencia pasamos por alto en nuestra ajetreada existencia cotidiana, quizá porque lo damos por hecho. Las opiniones de tu hijo son importantes, y es importante que tu hijo sienta que puede expresarlas y que se van a tomar en consideración.

Asegúrate también de que sepa que estás orgulloso de él. Si sus amigos se meten en problemas pero tu hijo se mantiene al margen, haz que sepa que estás orgulloso de que se haya comportado con tanta madurez.

Pon límites

Es importante que tu hijo conozca las reglas básicas y las consecuencias de no respetarlas. Inevitablemente, las pondrá a prueba, así que no hagas amenazas que no estés dispuesto a cumplir. Un "castigo" eficaz consiste en suprimir ciertos privilegios, como una salida al cine, la visita de un amigo o ver la tele.

Pero no te olvides de elogiar a tu hijo por comportarse bien. Si explicas las razones de las reglas que has establecido, ayudarás a tu hijo a que las respete y desarrollarás su sentido de la responsabilidad. Saber con quién está tu hijo y cuándo volverá a casa no solo te ayuda a no volverte loco: es importante para su seguridad.

Confía en el

Si confías en él, tu hijo sentirá que puede decirte la verdad (en especial cuando se trate de cosas difíciles de aceptar o arriesgadas), y tú no te enfadarás ni le juzgarás.

Si estás dispuesto a escuchar su versión de los hechos y a comentar las posibles alternativas, ayudarás a tu hijo a que tome decisiones razonables en el futuro. La confianza es un elemento esencial de la comunicación abierta y sincera. Si tu hijo siente que puede hablar contigo de cosas difíciles, acudirá a ti cuando tenga necesidad de hacerlo y hará caso de lo que tú le digas.

Cerciórate de que esté bien informado

A menudo los niños están mucho mejor informados de lo que creemos, aunque su información no siempre se basa en los hechos. Tanto en relación con el consumo de alcohol como en cualquier otra circunstancia, cerciórate de que tu hijo disponga de la información adecuada, y de que sepa a dónde acudir si quiere informarse aún mejor.

Procura no sermonearle ni intentar asustarle. En lugar de eso, comenta los pros y los contras con él, objetivamente. Usa un lenguaje que tu hijo pueda comprender, con ejemplos que tengan sentido para él, y también anímale a que dé su opinión.

Predica con el ejemplo

Como padre o responsable de un niño, no debes subestimar la influencia de tus propios actos, actitudes, comentarios y opciones, ya que tienen un impacto enorme en el comportamiento del niño. Piensa en qué mensaje le estás transmitiendo con tu ejemplo. Te resultará difícil convencerle de que se comporte razonablemente si tú mismo no eres un buen modelo a seguir.


 

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